Señor de los cielos, que reinas en calma,
detén el latido de la tierra viva,
derrama tu paz en el fondo del alma
y aleja la sombra de la angustia activa.
Protege los hogares con tu manto sagrado,
bendice a los hijos, los nietos, a la gente,
que el miedo se borre del suelo agobiado
y vuelva el sosiego de forma latente.
Tu mano es la tierra, la roca más fuerte,
disipa los nervios que hoy hacen temblar,
confío en tu gracia que cambia la suerte
y ruego que mi Venezuela vuelva a respirar.
Amén.