Ante tu encanto me inclino
como creyente devoto
viendo en la luz de tus ojos
cielos de amor y delirio.
Siendo tu amor mi castigo
porque tu ignoras mi lloro;
ante tu encanto me inclino
como creyente devoto.
Siempre en mi verso describo
éste deseo tan hondo;
pues si contemplo tu rostro,
como un esclavo sumiso
ante tu encanto me inclino.
Autor: Aníbal Rodríguez.