La testigo
Me senté a la mesa a ver cómo te mueres de espera.
Vi cómo se te caía la piel
esperando un paso en la escalera.
Tu otro yo, la que escribe,
ya no te compadece.
Solo toma notas de tu ruina
y se pregunta
cuánto más vas a aguantar despierta,
porque ya nadie distingue
quién está esperando a quién.
Al final, cuando cierres el cuaderno
y descubras que eres tú
la que falta al otro lado de la puerta,
buscarás una mano en la penumbra
y solo vas a encontrar los dedos de la testigo,
con la noche bajo las uñas,
recogiéndote los restos del cuerpo.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
27 de junio al año 2026