Antonio Portillo

La intemperie común


​Vivimos en las orillas de una misma mesa,
repartiendo el pan con la precisión
de quien distribuye los restos de un naufragio.
​No hay gritos en este inventario.
El rencor es una costra
que ha ido ocupando el espacio entre las sillas
hasta volverlo de piedra.
​Mirarnos es recordar el daño,
pero ya sin el fuego del principio:
ahora es una ceniza fría, un peso sordo
que se hereda de una habitación a otra.
​Si tu mano roza la mía
retiras la piel como si el invierno
hubiera tomado partido por mi cuerpo.
​Hemos aprendido a convivir con el escombro.
Cada uno cuida de su propia herida
para que no se cure.
Antonio Portillo Spínola ©