Alexandra Quintanilla

Matemático

Te las diste de sabio y quisiste entender por qué.
Te advertí, matemático,
que era una ecuación difícil de resolver.

Te reíste,
y de la nada,
un piano
y una canción.

¿Dónde habrá quedado guardado ese día?

Tu sonrisa
irrumpe en mi espacio.

¿Cómo es posible encontrar
algo tan invasivo
y, al mismo tiempo,
tan enternecedor?

No lo sé.
Dejé de pensar.

La forma en que hablas,
tu voz…

¿Puedes venir acá un momento?

No es necesario que lo comprendas.
Me sana
solo tu permanencia.