Alex R. Palacios

Ocaso de domingo

*Ocaso de domingo*

Ya no espero que la mañana  
me sonría.  
Ya no compro promesas para siempre,
porque el camino se hizo corto  
y el día llegó a su tarde.
Y este cuerpo ya arde,

No sueño amarte con locura,  
ni que seas tú  
quien me quite las canas.  
Prefiero que despiertes mis ganas  
en las tardes lentas de domingo.

Aquí, en este piso,  
que el silencio nos arrastre  
hasta el ocaso  
de todos los sueños rotos.

Donde la primavera  
ya no es juego de mesa,  
sino caldo de gallina,  
versos mal gastados  
y el susurro cansado del viento.

Que nos atrape en la sala,  
donde la alegría  
de vernos frente a frente  
reviva el momento.

Y se escuche el latir de un corazón  
como en la canción  
que nos ate los pensamientos,
Como dos cuerpos
Enredados en esa tarde de domingo

por: Alex Palacios