De tu suave y eterna compañía
lo mío son hechos y caricias
de tu parte besos y sonrisas
y nuestros cuerpos; desnudez y deseo.
Hundido sobre este delicioso sueño
cruza tu mirada con la mía
deja la espesura de tu velo al día
y deja caer el insomnio en tu peso.
Si finges coros de delicia, de amante
y piensas que mis raíces están secas
deja los fríos rumores y las hojas huecas
y envuelve tu desnudez sobre el tiempo.
Por si las noches se vuelven cortas
y aún nuestros cuerpos no miran el cansancio
pronto habré yo muerto y estaré rancio
por culpa de tu mágico beso.