Alejandro Ramirez Cuba

Folio hueco

A veces no sabemos sobre qué escribir,

por momentos soy todo vacío, caos y tormentas.
Me siento frente al folio y nada brota,
ni luz, ni oscuridad, ni estrellas, ni galaxias.
Siento como la realidad y la cotidianidad
hacen de mí su inerte vasija.
Ahogado por la resignación abandono el barco,
me entrego al pecado y lo que lo fomenta.
Dejo mi mente en manos del azar y el silencio
y entonces, solo entonces, siento como voy cayendo.
Necesito tocar fondo, devorar y regurgitar mi ser,
por eso espero la noche y su quietud,
ella auspicia mi creación.
Es ahí, en ese momento de plenitud,
que invoco mis fantasmas,
doy rienda suelta a mi imaginación
e incluso algunos días escucho sus susurros,
interpreto sus cánticos sin nombre,
juego con ellos y me cobijan.
Al despertar, soy alguien nuevo.
Otro día, otra noche, vuelve el ciclo.