Karlos Andrés

Sueño, Libertad.

Hoy, te tomo nuevamente entre mis manos, desempolvo tu fina punta y cuerpo. Me tiembla el aliento, me solloza la voz, la cabeza me da vueltas, palabras van y vienen, buscando la manera de conectar y poder expresar todo lo que siento. 


No es llamar la atención. Hay nudo dentro de mí que siento que no me deja avanzar; me siento tan solo la mayor parte del tiempo. Sonrío, pero dentro de mí siento como me quiebro cada día; me frustra pensar o imaginar que quienes están a mi alrededor no son sinceros, me siento en ocasiones como la burla; mi corazón se siente afligido. 

Como en una mañana clara,  serena y tranquila quisiera despertar. Una mañana donde el sol no brille tanto, sino lo necesario. Una mañana donde me mire al espejo y mis ojos reflejen plenitud. Donde sienta realmente la sinceridad de quienes están junto a mí, donde sienta que cada palabra, cada frase, cada abrazo y gesto de amor y cariño es sincero. 

vieja amiga, pluma querida, cuánta falta me hacías. Extrañaba sentir la plenitud de tu compañía, de sentirme libre al tenerte en mis manos. Cada trazo que provocas, es un respiro de libertad para mi. 

Hoy quiero escribir porque siento que, si sigo guardando todo lo que llevo dentro, mi corazón terminará rompiéndose en silencio.

Me siento solo. Terriblemente solo. Es una soledad que no se llena con personas alrededor, porque es una soledad que vive en el alma. Camino, sonrío, converso, cumplo con mis responsabilidades y hago creer que todo está bien, pero la verdad es que por dentro muchas veces me estoy derrumbando.

A veces siento que ya no sé en quién creer. Me cuesta confiar porque pareciera que la sinceridad se ha vuelto un lujo y que las palabras bonitas se las lleva el viento. Duele descubrir que no siempre las personas sienten lo mismo que dicen sentir, y ese dolor va dejando heridas que uno aprende a esconder.

Lo único que anhelo es encontrar paz. Una paz que me permita respirar sin sentir este nudo constante en el pecho. Sueño con la tranquilidad de despertar sin miedo, sin ansiedad, sin la necesidad de fingir que soy fuerte cuando por dentro solo quisiera descansar un poco.

También anhelo sentirme amado. Sentirme querido de verdad por quienes dicen estar conmigo. No necesito perfección, solo necesito sinceridad, un abrazo que no tenga condiciones, unas palabras que nazcan del corazón y una compañía que no desaparezca cuando más la necesito.

Lo más difícil de todo es que casi nadie conoce esta batalla. Nadie imagina cuántas veces he tenido que secarme las lágrimas antes de salir, cuántas veces he sonreído mientras mi alma lloraba en silencio. Me acostumbré a decir \"estoy bien\" cuando en realidad solo quería que alguien preguntara una vez más y quisiera escuchar la verdad.

Estoy cansado de fingir. Cansado de cargar el peso de aparentar fortaleza cuando, en realidad, solo soy una persona que también necesita ser escuchada, comprendida y abrazada.

No escribo estas palabras para despertar lástima. Las escribo porque necesito desahogarme, porque mi corazón ya no puede seguir guardando tanto dolor. Tal vez algún día vuelva a sentir esperanza. Tal vez algún día encuentre personas que amen con sinceridad, que permanezcan sin máscaras y que me hagan sentir que también merezco un lugar seguro.

Mientras ese día llega, seguiré intentando no perder la fe. Porque, aunque hoy mi alma esté cansada, en algún rincón de mi corazón todavía existe una pequeña esperanza de que la paz, el amor sincero y la tranquilidad también fueron creados para mí.