Así como los ojos del águila
la vida es una obra maestra.
Yo solo soy un mendigo
que busca entre toda esta selva
el verdadero sentido
el fin donde conduce esta senda
Porque sí,
ya he cumplido con varios destinos
ya he tornado el carmín en turquesa
He corregido fronteras
expandiendo horizontes
al desnudar mis certezas
Pero… Ahora
¿Dónde está?
¿Dónde dejé,
dónde quedó aquella fuerza?
Aquel bastión de inmunidad
que me unía a la vida
a esa obra maestra
que tan solo exigió voluntad
y sólo entregué mis ausencias
Quizá en un verano
quizá en este o en el siguiente
quizá en mitad de un tornado
o en el centro
del siguiente bosque en perderme
Puede que entonces
mi voluntad se abra paso
no como siempre,
sino como el río surca pendientes
sin más intención que labrar una senda
que donar la vida a esa obra maestra
que es todo voluntad y absoluta presencia
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