Como dice el refrán, a perro flaco, todo son pulgas, y la mayoría de desastres naturales se ceban con lugares ya de por sí castigados por altos índices de pobreza, en los que las edificaciones y las infraestructuras sean más endebles, no estando preparadas para soportar grandes temblores, y de ahí que las pérdidas materiales, pero sobre todo humanas, siempre sean cuantiosas. Ánimo al pueblo venezolano.