ENTRE LA A, Y LA ZETA
Nos crecimos los dos en la vereda
según me dicen, de bebes jugamos
De ese ayer, ni la inocencia ya queda
aunque la niñez, juntos la pasamos
Y compañeros de aula los dos fuimos
en la escuela, pues un salón había
En esas andadas, juntos crecimos
y como amiga, exclusiva te tenia
Al pueblo fuimos, para secundaria
entonces, la adolescencia inició
Sentí era tu presencia necesaria
en tu ausencia, la cuita apareció
Y tuve miedo, por la competencia
porque muchos vi, tras de ti corrían
Y todo eso, alteraba mi existencia
cuando algunos te amaban te decían
Tortuosos para mí, esos tiempos fueron
y muchas veces, por tu amor fui altivo
Porque frente a mí, besarte quisieron
y tuve golpes, por ese motivo
A esa etapa, pude calma tener
pues en pareja, ya nos convertimos
Y eso paz dio, al saberte ni mujer
sobre todo, cuando ese rancho hicimos
Ya luego, que los hijos nos llegaron
nuestro rancho, se convirtió en hogar
Rápido vimos, los años pasaron
pero jamás, nos dejamos de amar
Pronto vimos, los hijos se crecieron
sin pensarlo, nos dieron el adiós
Tras sus horizontes todos se fueron
de nuevo, quedamos solos los dos
Para el entonces, ya viejos estábamos
pero el amor, se seguía creciendo
Por eso, como en la niñez jugábamos
como de adolescente sigo viendo
A esta nuestra edad, blanqueó el cabello
pero en ambos, el amor sigue ardiendo
Y aunque ya por la edad, no haya de aquello
a tu cuerpo, sabes me sigo uniendo
Y aunque pronto en la noche ya entraré
te confieso, me embriaga tu frescura
sin vino, yo la copa te libare
hasta mi cuerpo llegue a sepultura.
Colombia.
D.R.A.
jureme.