La razón bien aplicada,
al farsante lo desnuda.
Y aunque quiera, y aunque acuda,
a cualquier maniobra dada.
La verdad es como espada
con su filo muy cortante
y con brillo, desafiante,
contra la palabra espuria
que empuñada con su furia
pone en crisis al farsante.
Y aunque en eso haya razón
no se cumple ya en esencia
cuando tiene prevalencia
la mentira y sinrazón.
Y la manipulación
cobra vida exagerada.
La conciencia ya alienada
pierde el acto de observar,
de pensar y valorar:
¡Quién la sangra con la espada...!
El dominio está latente
con el odio como base.
Sigue la lucha de clase
que no entiende mucha gente.
Votos pobres al regente
que lo envuelve con engaños
y después, les causa daños,
con malvadas decisiones.
Luego vienen frustraciones
junto con los desengaños...
Prevalece más lo estulto.
La maniobra es indomable
y se vuelve favorable
con un pueblo que es inculto.
Y en mis sueños yo sepulto
la ignorancia que pulula
porque libre deambula
y creando va ceguera
si alimenta la quimera
y hasta la razón anula...