Hay seres que se quedan
batiendo pañuelos
en la alberca.
Echan a volar las golondrinas
y aterrizaran en la espalda.
Hay seres que esperan al alba
con los ojos cerrados.
Ellos tienen el don de recordarnos
a qué sabe el mar
y dejan
un poco de sal
entre los
dedos.
L.G.