En el reducto de los indomables
los buitres llevan armaduras
que abren el tiempo
en el solar del Pirineo.
Gritan las rocas airadas
en el Santuario Sagrado
y vibran los látigos
de la sala de armas,
y el corazón de la montaña,
atalaya de la Reconquista,
acero invencible
que amordaza
al hombre que hiere.
El Derecho y la Cruz
apagarán la última luz
en los valles poéticos de Al-Ándalus.