JUAN MIGUEL MORENO VILLAMIZAR

Las Emociones cotidianas pero invaluables. Son como Las emociones peculiares pero incontrolables.

He conocido a una mujer muy hermosa e inalcanzable.

 

Es mi amiga, es mi hermana, la considero parte de mi sangre;

por eso no la veo como mujer, pero en mi realidad digo

unas cuantas verdades que el mundo merece escuchar.

Ella tiene ambiciones en su vida: desea el triunfo y la riqueza,

el oro y la grandeza. Es hermosa y lo puede lograr.

Lo que pienso es de qué forma, pues además ella es muy tonta

y poca para el estudio. El misterio es si por el camino del bien

se perfila o si, por la realidad vanidosa, busca el dinero

en la rutina fácil y en la falsedad de las cosas.

Su ambición es tan grande por ser importante y a ella no le importa

la manera en que lo pueda encontrar: con malandrines

o personas vueltas de maldad que negocian con la sangre

de muchos en esta realidad.

Ella es hermosa y tiene aspiraciones. Ella es malvada.

¿Cómo se perfila ante los demás? Ella juega con los hombres,

los utiliza y no le importan sus sentimientos. Ella aprovecha,

más no piensa en una unión ni en una relación; solo se aleja

después de haberlos utilizado.

Solo desea ambición, moda y dinero, sentimientos malos y vanos.

Solo quiere conformarse con la millonada; más no se acerca

a la verdad de su alma, a buscar en la sencillez la grandeza del corazón.

Entiendo sus razones por querer ambición: es la cotidianidad

en los ambientes de mi país. El querer dinero no importa si es bueno;

solo desear la mundanidad de la vida para llenar vacíos

que con dinero se solucionan, pero no sanan. Es solo una curita

en la herida; no sana la herida que tiene un alma vacía.

La conozco y sé sus sentimientos. No es mala persona,

solo quiere salir adelante. Me alejé por sus aspiraciones,

no quise entrar en discusión con sus decisiones; más comprendo su vanidad.

Es lo cotidiano de muchos jóvenes hoy en día.

El encontrar el dinero por vías ilegales, dañando familias

y destruyendo hogares es triste, pero es realidad.

Es un ser dulce; la conozco y es verdad: es hermosa.

Si ella se ama debe cambiar su forma de pensar

para no terminar destruyendo su dignidad por deseo o por vanidad.

Es triste su realidad y es la realidad de muchos que desean el mundo

y se unen a él, pero no saben los grandes vacíos

que llegan a su alma al buscar lo vano que destruye

el regalo de la paz y la alegría de la sanación de las heridas.

El querer más es falsedad, por eso luchemos con conformarnos

y si buscamos el dinero, que sea por caminos rectos.

Los hombres la desean porque es muy bella, pero ella se lastima

al unirse con varios. Tristeza y vacíos se llenan en su alma.

Por eso siempre debemos compartir la dignidad con una persona

de confianza y que te ame de verdad, para no contraer tristezas y locuras.

De la mano de Dios, de la sencillez y del amor, todo se arregla:

paz en el alma y amor al prójimo. Poniendo el bien de nuestro lado,

nuestras metas podemos cumplir al aceptar a Dios y al bien,

del lado de la razón y de la paz constante que se consigue

con la comprensión, sin buscar vanidades ni dineros sucios.

Solo con sacrificio y luchando por nuestras metas

se consigue todo lo bueno y duradero, lo grandioso y comprensivo,

lo amoroso y la lealtad que se une a la cotidianidad

de un alma pura que se alegra con lo sencillo

y busca en sí el amor de Cristo.

 

Sentimiento

 

La vida es de bailar y no de cantar;

y si no es de cantar, la vida te rebusca.

La mejor opción para disfrutar: esa es la realidad.

El enojo en ti me enamoraba cada vez más;

te deseaba y te amaba, eras mi ilusión, mi hermosa Fer,

mi palmera en la playa, mi sol en verano, y mi helado en la garganta.

Pero eras muy amargada y me estresabas sin cesar;

tu repudio hacia mí era insistente y, en mi sentir, te decidí dejar atrás.

Ya no me interesa ser parte de tu vida,

pero el sentimiento que alguna vez viví por ti inspiró este gran poema.

Mujer brava, cuánto me encantas; te deseo mucho.

Y cuánta razón tenía mi corazón al dedicarte este poema recargado de amor,

pero tú ni lo valoraste y perdiste a este poeta

que te iba a ser la inspiración de toda su historia de amor.

Aquí empiezo a analizar el cuestionamiento en la sociedad

y cómo el ser actual prefiere el dinero, las joyas y demás,

porque el amor ya no es verdadero; más bien es un poder adquisitivo.

 

Mujer brava, cuánto me encantas; te deseo mucho.

 

Mujer valiente, cuánto te amo,

oh mi hermosa dama, doncella de mi alma,

que sonríe mis días con sus actos de amor

y encanta el corazón. Te quiero mucho, mi Fer, mi alegría;

mujer tan divina que amo desde mi corazón.

Esos pechos tuyos son dos montañas que en ti reciben

un paisaje extraordinario; es tu piel canela

la que da cielo a tu cuerpo. Eres el sol radiante

que brilla en el firmamento. Oh, mujer tan divina,

te amo de corazón.

Mi Fer es mi vida, la quinceañera de hoy.

Mi poesía te la recito; me describo como un charlatán

que solo te usa y no te ofrece verdadero amor.

Solo te digo que eso es falsedad y que, en verdad, te amo.

Estoy enamorado de tus labios rojos y de tus ojos canela

que endulzan mi cuerpo y dan suavidad a mis venas.

Por eso siento paz y calma a tu lado.

Eres el polo en mi tierra, mi dulce delicia.

Mi Fer, te quiero, te amo y creo en tener contigo

una relación sincera, si tú lo deseas.

Te propongo que conmigo serías feliz y te daría lujos,

pero ¿qué mayor lujo que un amor verdadero

y el corazón entregado de un hombre que te ama por completo

y quiere contigo un futuro?

Qué hermosa mujer me recuerda el Caribe,

con su calor que abriga la tierra costera.

Tú me cobijas con tu abrazo luminoso; por eso te amo,

mi bella mujer.

Me ignoras y juegas con mi corazón;

a la vez eres pícara conmigo y no entiendo

qué locura ronda tus pensamientos.

Solo quiero ser serio contigo y visualizar un futuro,

porque estoy seguro de que eres el amor de mi vida,

la esposa dada por Dios para ser la madre de mis hijos.

Te molesta que haga bromas, que sea seductor,

pero también un completo payaso; entiendo que soy cansino.

Te amo, corazón, y quiero estar contigo;

tú no respondes y yo no sé qué entender.

Hay muchas mujeres que aceptarían mi amor,

y a ellas les he dejado de prestar atención por ti.

Tienes quince años, una edad muy inmadura;

entiendo tus actitudes porque yo también pasé por eso.

Eres una joven en un barco desolado, intentando comprender

los misterios del amor y consolando un alma herida por traición.

Has sido lastimada, pero puedo ser la cura

y darte lo mejor: ser el amor de tu vida que sana tu corazón.

Mafer, eres encantadora, bromista y soñadora.

Te quiero para mí, pero no sé cuál es tu interés conmigo.

Entiendo que eres una niña y no deseas ser seria,

pero ya no puedo esperarte; hay muchas mujeres

que esperan a un hombre como yo, un loco por amor.

 

Nota final.

 

En realidad, escribir este poemario no me costó nada.

Gracias a Dios y a la inspiración divina pude concluir

este hermoso proyecto hecho realidad en letras.

Las emociones ilustradas de un ser ordinario que desea ser extraordinario

se engendraron en 2023 con el primer poema que escribí,

y no pensé que la historia fuera a alargarse.

No recuerdo cuántos poemas escribí, pero ojalá

que el quien lea este libro sienta un alivio;

que su corazón, sea malo o bueno, pueda aprender algo mejor.

Este libro se lo dedico a mi nono, que ya falleció,

de quien surgió una gran inspiración al despedirme de él.

Gracias al que leyó. Repito: este loco es un tonto,

pero con su apoyo ayuda al loco. Tanks, I LOVERRRRRRRRRRRRRRRR.

Tankss, 33, VERITAS LIBERABIT VOSSSSS.

Ya no sé qué más decir; si soy realista, gracias, y gracias.

Aquí está tu poeta: el loco.

 

 

Alegría

 

Siempre me he preguntado qué es estar alegre,

porque nadie concibe este sentir sin verlo de manera superficial.

La alegría es el deseo de satisfacción sobre el objeto de la razón;

promueve que seamos conscientes: para experimentar algo

debe haber plenitud en la situación que llega a la vida.

Pero si la analizamos, va más allá de la realización o la idealización:

es compromiso. La alegría es el compromiso de atenderte,

de hacerte sentir satisfecho en medio de las rutinas diarias,

de convertir el día en un poco de humor que refresque el alma

entre la convulsión del tiempo y la actualidad.

Ser alegre es amarse a sí mismo, obligarse a sentirse bien en el caos.

Es la disciplina de controlar la emoción y estimar los sentidos

como bendición de cada día. La determinación se alía con la distracción

para que el caos se ordene ocupando la mente,

y la alegría sea la motivación para seguir, continuar el compromiso,

cumplir metas sencillas: poner sentido a la vida.

 

Tristeza

 

Cuando el alma se ahoga en penas recurrentes,

esa balsámica del dolor que te hunde en un pozo profundo

y te ahoga en el llanto inmenso, es la emoción más horrible,

pero a la vez la que alivia el alma; es fundamental para la coherencia del existir.

La tristeza se observa y se vive; cuando se vive, el caos atormenta

y es difícil salir. Creo que hay que ser amigo de la pena

para saber cargarla con vergüenza y entender

que el dolor es la luz que limpia el pecado —la culpa—

y la culpa muere cuando la tristeza alivia el alma con el llanto humano

que glorifica el existir. Se vive y no se juzga,

porque todos estamos llamados a expresar las emociones

para ser libres y alcanzar la paz que cura cuando 

el llanto sana el dolor.

 

Enojo

 

Es frustrante y caótico: como la inmensidad del fuego en la columna,

un incendio eterno en el cerebro que trastorna el cuerpo y hace perder el control.

Detesto esa emoción porque con ella puedo arrasar un batallón,

no con armas, sino con insultos que detonarán dolor.

El enojo enaltece el ánimo y alimenta el ego para enfrentar situaciones;

es perder el miedo y sucumbir al desenfreno. Por eso es peligroso:

puede destruir cualquier corazón, es el arma que, sin impulso, provoca masacre.

Es el sentimiento de perder el control; es más que palabras:

es fuego que hierve en el pecho. Pero cuando llega la calma,

el desahogo se va, el desenfreno se apacigua, la tormenta se calma

y el alma encuentra alivio; aparece la paz del consuelo.

 

Miedo

 

No saber qué hacer y perderse en el desconsuelo:

esa emoción genera pánico y paraliza el acto.

El miedo catastrófico prohíbe ser uno mismo,

calla la voluntad y asemeja el deseo de desaparecer del universo.

Es el ego atacado, la tristeza de no poder expresar,

el caos que anula la voluntad, el laberinto sin salida,

la repetición diaria de un backroom sin meta:

pensamientos que atacan y se enfrentan, la guerra constante

en la mente del que no sabe controlar. Pero disminuye,

pues al final desaparece como espuma en el mar

y te calma, como ave que encuentra el vuelo.

 

 

 

«Al final, las emociones son el comportamiento humano, ese comportamiento que te hace expresar lo que tanto deseas y lo que nos hace a todos diferentes. Las emociones son como las flores: son colores y se viven con intensidad. Pero si no se avanza en su control, se puede llegar a una desestabilización.

Al final, de eso trató este libro: de una emoción, de cada emoción que se vive y de cómo se expresa en sus páginas. Un libro que, al final, fue ese viejo amigo que todo lo escuchó. Cada emoción es un viaje que entra en un tránsito de comunicación cerebral y de expresión corporal; a la salida, vuelve la tranquilidad y la calma de haber expresado lo que se deseó, claro está, si se hizo con la mayor prudencia para no afectar a los demás.

Es poético saber entender las emociones y ver que cada una de ellas aporta un sentir en la vida; sin ellas, ¿qué sería del poeta? De esto se trata la escritura: de poder expresar. Este fue mi libro y lo supe valorar: las emociones ilustradas de un ser ordinario que desea ser extraordinario. Y sigue algo mejor, es algo patriótico.»

 

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