andry briceño

Masoquismo

‎¡Oh, señor! 


Oh, mi dulce señor 


¿Qué pasa con mis manos que no paran de curar?
¿Qué pasa con mi corazón que no para de soñar?
El amor, estúpido castigo hecho a la medida para los débiles de corazón.


Oh, mi cruel señor...

Mis débiles costillas no soportan el peso
El peso de amar incondicionalmente 
El peso de soportar la tonta ilusión de sentirse amado.