el brujo de letziaga

Subyugado a tu deseo.

 

Te encaprichas con un claro propósito,
de abordar mi cuerpo,
con un roce furtivo, y premeditado...

 

Subyugado a tu deseo,
enloquezco en el laberinto que trazan tus labios,
libres a la ley de tu pensamiento...

 

Y me aflora el instinto,
que se infunde de valor en tus abismos eróticos,
apenas, sin pedir permiso...