Luis Barreda Morán

Patriotismo

Patriotismo

No me hables de banderas agitadas al viento,
si detrás de sus colores
se esconden los viejos dueños del poder,
los mismos que jamás pisan el barro
ni conocen el hambre
de quienes levantan el mundo con sus manos.

Nos enseñaron a amar mapas y fronteras,
a venerar símbolos bordados en tela,
mientras la tierra verdadera,
la que respira y sufre,
quedaba olvidada en los barrios,
en los campos y en las fábricas.

Llamaron deber al sacrificio,
honor a la obediencia,
y patriotismo al silencio.
Así marcharon generaciones enteras
defendiendo riquezas ajenas
como si fueran propias.

Las banderas son solo trapos
cuando se utilizan para cubrir injusticias,
cuando sirven de cortina
para ocultar privilegios,
corrupciones y ambiciones
vestidas con discursos solemnes.

La patria no habita en los palacios,
ni en los himnos repetidos por costumbre.
La patria vive en el rostro cansado del trabajador,
en la madre que resiste,
en el anciano olvidado
y en los niños que sueñan un futuro distinto.

Quien ama de verdad a su país
no adora símbolos vacíos,
sino que defiende la dignidad de su gente,
su derecho a vivir sin miedo,
sin explotación
y sin cadenas disfrazadas de gloria.

Por eso mi patriotismo es otro:
no pertenece a los poderosos,
ni sirve a sus guerras ni a sus intereses.
Mi patria es el pueblo,
su memoria, su lucha y su esperanza,
porque allí donde late la justicia,
allí comienza la verdadera nación.

—Luis Barreda/LAB