Tristan Campos

Si pudiera

En cada mañana, en cada tarde, en cada noche,

 en cada pendejo instante del día, apareces tú.

No como alguien real,

 sino como un recuerdo que se niega a morir.

Porque ya no estás aquí.

Te encuentro en las calles que recorrimos,

 en las canciones que amabas,

 en los rincones donde alguna vez reímos.

 Pero nunca te encuentro donde más te busco

 al abrir los ojos por la mañana,

 antes de quedarme dormido,

 bajo los atardeceres o en las noches llenas de estrellas.

Y es ahí donde más duele.

Eres un susurro constante que no me deja en paz,

 un pensamiento que taladra en mi mente

 y consume lentamente todo lo demás.

 Me robas el sueño,

 me desgastas la mente

 y aun así no consigo soltarte.

Vivo con el miedo de no olvidarte nunca,

 pero también con el miedo de que algun día lo haga,

 que tu voz se vuelva extraña,

 que tu rostro empiece a borrarse en mi memoria.

Te extraño siempre.

Y daría cualquier cosa por volver atrás,

 por hacer todo aquello que prometimos y no cumplimos,

 por convertirme en todo lo que esperabas de mí,

 por corregir cada error,

 cada silencio,

 cada momento en que no fui suficiente.

Porque, si pudiera regresar el tiempo,

 no intentaría cambiar nuestra historia.

Intentaría no desistir para seguir siendo al que alguna vez amaste.