Espantapájaros

Asimetría de la luz

Por mirarte,

perdí la simetría,

alteré mis sentidos,

y ahora camino de lado hacia tu nombre,

como si cada sílaba fuera un imán que confunde mi brújula.

 

No busco volver al eje:

prefiero este vértigo que me inventa,

este mirar que me transcribe.

 

Por mirarte,

me volví creyente,

no de templos ni religiones,

sino en la posibilidad de que tu cuerpo pueda corregir la noche,

inclinar el tiempo,

y desordenar el mundo,

con solo existir.

 

No pretendo milagros,

solo que estos ojos me sobrevivan,

que sigan viendo incluso cuando yo ya no pueda,

que recuerden por mí

la forma exacta en que tu luz cambió mis latidos.

 

Por mirarte,

a veces me extravío:

y no sé si este presente es mío

o si tu nombre me escribe según su propio destino.

 

Pero en la sombra que deja tu paso

hay un llamado antiguo,

una especie de pacto imperativo,

que me obliga a seguirte,

aunque me deshaga

en cada desvío.