Dime
dónde duermen las estrellas
hasta que la noche las viene a despertarlas.
Dime
dónde va el alma que quiere volar,
rompiendo una a una sus cadenas,
para sentirse libre
y aprender a soñar.
Dime
dónde van mis besos
si en tu piel no encuentran su lugar.
¿Se perderán para siempre,
como lágrimas perdidas en la mar?
Dime
dónde yacen las promesas
y las esperanzas que no llegaron a ser;
¿siguen vivas en algún rincón del alma
o se marchitan sin dejarse ver?
Dime
si existe una morada en el cielo
para quien se cansó de buscar,
donde reposen las cartas extraviadas
y las heridas aprendan a olvidar.