Que no puedo ni quiero recordar
tus pasos al cantar tu despedida,
ni puedo ni quiero mirar
tus lágrimas caer en mis orillas
ni puedo ni quiero alcanzar
tu palabra riendose en mi mano.
Y cayeron
tres caminos empedrados en el horizonte de la vida,
mil noches arrancadas ya partieron,
los últimos reproches del olvido la siembra
aquellos versos que guardé con mil amores de tormento.
Que no puedo ni quiero regalar
una sonrisa sin dueño ni destino,
no puedo ni quiero escuchar
los caprichos de Dios al recordar
cuantas primaveras se quisieron esfumar
cuantas realmente se esfumaron.
Y mudaron las golondrinas en sueños,
el gozo en llanto,las caricias en melancolía,
el desliz de buscarte todo el tiempo
en tu amor de cristal y ceniza dormida.
Que no puedo ni quiero besar tu boca
que nunca fue mía.