Soledad, no eres soledad,
eres solemne compañera
que siempre abrazas
entre ilusiones y quimeras.
Cual susurro humano del alma
estremeces mis entrañas,
borrando las marañas
y encendiendo mis ganas.
La soledad es un nido
que en su propio sigilo,
sueño y comparto contigo,
un sentir que adoro.
Cuando estoy en mi hogar,
no dejo de pensar
en ti, linda y floral dama
que me hace despertar.
Si tú estás, hondo aroma,
en mi casa citadina,
no me alcanza la desdicha,
soy feliz si me perfumas.
Es que eres mi fiel atmósfera,
la que nunca me abandona,
el aire que siempre se respira
en los hitos de la fronda.