Si fuera al inalcanzable cielo
Y viera tu precioso rostro,
Sabría que eres mi ángel;
Pues como tú, no hay nadie.
Bailáremos entre nubes,
Llevándome tú de los ataúdes;
Serías la dama perfecta,
La que nunca tuve.
Nunca en vida, pues solo estuve
Entre las tristes multitudes
Que me aplastaron en vida,
Acabando con mi alma.
Aunque estuve en el infierno
Y aspire aquel aire cálido,
Lleno de tristezas y pecados,
Tú ya me los has arrebatado.
Autor: Samuel Fuentes