JordiCris

La paz del alma tiene alas

Nada falta.
Nada persigue.
Nada huye
si el alma está en paz.
 
La paz del alma
tiene cara y alas de pez
para volar y nadar
lentamente por el interior de los espejos
dentro de una habitación
hecha de niebla azul
donde los pensamientos lucen en los techos como lámparas de estrellas y nieve. ¿Qué raro, no?  Pero, ¡qué bonito!
 
Los relojes derraman gotas de leche y miel
sobre las horas  de las preocupaciones
que se quedan dormidas
en un bosque de llaves transparentes que abren
puertas de cristal
que no llevan a ninguna parte.
 
Allí, donde el ruido pierde sus zapatos y crecen las flores
que nunca serán pisadas
y, el agua, corre saliendo
desde dentro de las piedras
susurrando notas de cristal;
allí, donde mirando al cielo
su cerúleo manto me observa
y yo escucho los latidos de mi corazón.
 
Allí, donde los recuerdos giran
alrededor del sol y la luna
como pájaros construidos
con plumas de seda y canela
y sus alas se despliegan libres y…
 
… Una luna de papel respira bajo mi lengua cuál ansiolítico
a la vez que mi caballo alado
y de luz irisada mastica las obscuras sombras
hasta volverlas semillas fértiles de oro.
 
Entonces, mi alma se sienta sobre una nube sumergida
y escucha cómo las estrellas cantan
desde el fondo del mar lenta
y vigorosamente
salmos ateos a modo de mantra.
 
Nada falta.
Nada persigue.
Nada huye
si el alma está en paz.
 
Solo rompe la calma
una mariposa de infinito color
abriendo y cerrando sus alas
en este jardín paradisiaco
donde la paz del alma aprende
a soñarse a sí misma alada,
volando feliz y libremente.
 
Mi poesía
Poema 26
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