Carlos Andrey Vargas Araya

Un libro para mi muerte

 

¿Qué es la vida si no hay página que la nombre,
si no hay letra que ampare el corazón desnudo?
Soy polvo que respira, soy un hombre
que sin libro sería eterno mudo.

Dependo del poema como el río
depende de la lluvia y de la piedra,
como depende el árbol del rocío,
como de su tronco depende la hiedra.

Leer es mi oración, mi eucaristía,
el pan que parte Dios sobre mi mesa,
la única y más fiel compañía
cuando el mundo en mis manos se tropieza.

Si cae el cielo, que caiga sobre un verso,
que me encuentre la muerte entre renglones,
que mi último aliento sea disperso
entre páginas, letras y canciones.

Leo para que el alma no se muera,
para que Dios me vea desde arriba,
para que el tiempo pase aunque yo muera,
para que en alguien más mi voz reviva.

El libro es mi morada y mi trinchera,
mi libertad, mi patria, mi destino,
es la mano de Dios que me sostiene
cuando ya no hay más luz en el camino.

¿Qué es la vida? Pregunta el que no ha leído.
Yo que leo, ya sé que es no haber muerto.