Somos hijos del pecado
que un viejo cruel perpetró,
arzobispos del legado,
bautizados sin compasión.
Es saber del cubano
lo impuesto por el Estado,
el bautizo nos hizo esclavos,
adoctrinados sin razón.
El comunismo nos ha encerrado
en jaulas sin redención,
quince provincias infernales,
ni la Divina Comedia se atrevió.
Como animales amaestrados
caminamos por el portón,
y cuidado, amigo, cuidado
si tu voz habla con razón.
El partido tiene secuestrado
cada pequeño corazón,
hoy no hay un guardia letrado
ni gobernante con valor.
El pueblo ha despertado,
el calvario no es revolución,
cuidado, cruel tirano,
hemos alzado la voz.