Hoy, miércoles veinticuatro de junio, en Barinas sentí el temblor;
sentado en mi cuarto veía la silla moverse con fuerza y furor.
La tierra vibró bajo el suelo, trayendo una gran sorpresa,
y el grito asustado del barrio colmó la calle de intensa incertidumbre congruenta.
El cielo barinés se cubrió con nubes oscuras de viento,
la gente corría angustiada viviendo este crudo momento.
Mi mente analiza la fuerza de un día tan fuerte y ajeno,
mientras admiro a la tierra desatar su poder pleno.
Aun así, siento la dicha de vivir cada día con transparencia,
entre el romance sincero y el amor por las damas con paciencia.
Amo esta gran naturaleza que nos cuida en las malas y buenas,
expresando mis sentimientos sin miedos, cerrojos ni cadenas.
Desde este rincón llanero saludo a los poetas del mundo entero,
aquellos que cantan la vida sin rodeos y de modo sincero.
Unidos por la palabra que viaja compartiendo anhelos profundos,
frente a una tierra que vibra y abraza a todos nuestros mundos.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
24-06-2026