Bolines

Aquella noche de mayo

Aquella noche, mi morena,
brillabas como nunca,
porque eras la musa
de cada copla
que brotaba de mi alma
como el agua de la tierra.

Construimos nuestro nuevo mundo
con el corazón abierto y desnudo,
sin máscaras engañosas
ni las cadenas de la vergüenza
que oprimían nuestros sentimientos,
sencillos, bellos y puros.

Frente al volcán del Picacho,
mi lugar favorito,
donde te soñaba
en cada lucero del alba,
donde imaginaba
que te declaraba mi amor
y que comenzábamos una aventura
juntos, con amor y sin miedo.

Nos cogimos de las manos
mientras nos jurábamos amor eterno
y nos comíamos a besos.

Aquella noche fuimos un nosotros.