Leí cada uno de los poemas que alguna vez te escribí buscando la palabra que te hizo dejar de amarme. Revisé verso por verso esperando encontrar el error, pero no estaba ahí. Todas esas líneas nacieron de un corazón que solo quiso decirte cuánto te amaba.
Entonces entendí la verdad que más duele: no fueron mis palabras las que te alejaron, fueron mis actos. Mis poemas te prometían el amor que mi comportamiento no siempre supo demostrar. Y desde ese día comprendí que un solo error puede borrar el significado de mil “te amo” escritos con el alma.