Toda lágrima rueda, cayendo por la cara,
¿Quién la corrió de casa, quien la obligó a salir?
Su casa tan dorada, ¿Qué le hicieron sentir?
Es que todo palacio, Tiene verdugo y vara.
Hay castillos dorados, con finos ventanales,
Tan grandes sus salones, algodón en la cama,
Con finos edredones, Con ausencia del que ama,
Tristeza en la Princesa, Lágrimas a raudales.
Cae por sus mejillas, el dolor en las lágrimas,
Cayendo van al suelo, terrible desconsuelo,
En todo hay moraleja, pero también las máximas.
Aunque la jaula es de oro, no te quita el desvelo,
Busca el amor sincero, que carezca de jáquimas,
Ir con la cara al viento, alegre sin desvelo.
Las lágrimas tienen casa, las hay azules y verdes,
Lágrimas, nunca salgan, porque el mundo las pierde.
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Salvador Santoyo Sánchez
16/06/2026