Sheilo Sanz

RETARDADO SOL.

RETARDADO SOL    


Regresa retardado el sol,
casi con tangible plenitud.

Sobre un campo ensombrecido.
de permanente días grises.

Donde anda implorando,
por frecuente calor gentil.

Su yacente y voluble...
floración persistente.

Remontando el deshabitado
campo,  con tanta disparidad.

Parece explotar un aseverado
vapor resplandeciente.

Con inevitable partículas,
de ardido y urgido fulgor.

Propiciando una tenacidad solar.

Seguida de una prontitud celeste,
rebosante de ilusión.

Anticipado ruego silente,
por un fuego encendido.

Entre prismas que acarician,
rostros aún dormidos.

Mientras se consume rápido,
esas ocultas y caidas sombras.

¡ Todavía escarnecidas !

¡ Todavía anhelantes !

De calidez frecuente.

Todavía labrando espinas,
en sumergido tiempo lento.

Se evapora residuo atezado,
en todo humedal retenido.

Por cada enlobreguecida,
frialdad sucedida...

Como diluvio temporal.

Momentos casi perfectos,
me regalan mágica alegria.

En prosas resonantes,
de ufano gozo sensible.

Donde voy recogiendo albura.

Que se ha hecho breve confidencia,
con eterna y viva esperanza.

Sobre el resurgido encanto.

Que emana plena dulzura,
con conjugado aroma yerbal.

Quizás envolviendo
ardiente suspiro... ¡ está !

Eso que exhala sensitivo
y prolongado deseo.

De candidez temprana,
con envoltura antigua.

Que no ha dejado aún...
de sostener el aire.

Donde es diluido aún...
ese polvo de ceniza.

Durante cada emulsionado vapor.

Que retiene todavía...
una delgada y anuente coyuntura.

De esparcida conversión.

Durante cada colgado
atardecer calmado.

Con tan flexible viento venidero.

Reside con certeza palpable,
cada rotunda alianza subyacente.

Entre un contrastante concierto,
de voces que cantan con el viento.

Como siguiendo destellos ocres,
que juegan en la suave brisa.

Sobre oscurecidos
montes vencidos.

Que casi nunca se nombran.

Mientras trasciende pronto,
toda simiente alborozada.

Revirtiendo ese ámbito nublado,
que forma honda y blanda huella.

Junto a ese hechizado
soplo oportuno.

Con tanto tiempo de gozo.

En cada fecundo y agreste paraíso,
fundido en tanto tenaz verdor.

Donde revivo las fragancias,
que frotan las tiernas hojas.

Quedadas en absortos
sueños melancolicos.

Que sigo añorando admirar,
en mi realidad presente.

Mientras nunca deja de ser ajena,
esa presencia ornamental.

En cada bucólico sueño imaginado,
de exuberancia y verdor genuino.

Cada vez crece más silenciosa,
la quietud desconocida.

De este solitario valle.

Donde brota tanto reverdecido
capullos pimentado.

¡ Con tan palpitante !

Rezumada savia para la vida.

¡ Es entre el silencio adormecido...!
que cercana contemplo.

¡ Toda resurgente vida !
respirando sensibilidad nostalgica.

¡ Que suspira en el horizonte !

Mientras la tarde cae distraida.

Sobre mi vencida sombra.

Detraída de pensamientos,
que de toda futilidad me aleja.

 

Autor....Consuelo Sanchez