Oye, ¿estás bien?, porque
veo tristeza en tus ojos de otoño,
como si ocultara un mal sollozo,
un cuento mal escrito para tus
oídos, pero… ¿en serio estás bien?
A veces la miel no es dulce
en la lengua seca del león flaco,
supongo que la carne es esencial,
para el paladar de aquel depredador,
¿O tú qué piensas, querida lectora?
Te veo un poco deprimida,
sin intención de abrir tu alma,
¿qué ha pasado con tu brillo?
se está escondiendo con el Sol,
ahí debajo de las nubes grises.
Yo conozco tus deseos, no son
nada pasajeros, han vivido con
tu cuerpo el mismo dolor de
despertar, ya pensé que habías
ganado, pero veo que sigues llorando.