Noche bañada
por un manto brillante.
Bajo su luz caminaba,
entre pensamientos se quedaba.
Abstracta en cada pisada,
vigilante en cada mirada.
Algo recordaba...
Ese recuerdo dañaba.
El viento acompañaba
esas lágrimas guardadas,
en un grito selladas.
Solo quería llegar
donde nunca la vida
la dejó estar.
Anhelo endurecido
por ese deseo perdido.
¿Qué confianza podías
cargar?
Buscabas algo bueno
que recordar y guardar.
Nada hacía acompañar
ese solitario caminar.
Las estrellas miraban
sin saber ni siquiera imaginar.
Todos solo se querían aprovechar.
Noche de maldad,
¿qué sueles ocultar?
Deja esa vida tranquila caminar.
¿No sabes acaso que no lleva
alegría en cada pisar?
Sol de cada noche,
¿dónde estás?
Apura tu andar,
alumbra su pesar.
¿No ves que sola y triste va?
En la lejanía se perdió.
Aún pienso en ella
al recordar.
No tiene un cuento lindo
a quién contar.
Noche, ¿aún sigues con maldad?
Deja a esa persona llegar.
Puede ser que alguien,
sin querer,
espere su llegar.
Ningún día es igual.
Todos cargamos algún pesar.
Al ver esa persona caminar
me hizo recordar
mi propio andar.
La vida no siempre es alegría.
¿Quién no ha caminado solo
en esta vida,
con tristezas que consumen
la alegría?
Pero hay Esperanza
en Dios, cada día