Alguien en mí
sigue comprando flores para nadie.
Abro una puerta,
y hay otra puerta.
Y detrás, la misma habitación vencida
tirada sobre la cama.
Tu ausencia conoce mis costumbres:
mira por mis ojos,
aprieta con mis manos.
A veces,
cuando creo que voy a volver a encontrarte,
una sombra inclina la cabeza
como quien ya sabe el final de la película.
Qué inmenso es el mundo
cuando nos falta una persona.
Todo conduce a ella:
la lluvia, las autopistas, la brisa.
Y sin embargo,
nada la alcanza.
No a vos.
Al lugar que dejaste.
A la forma de tu forma en el aire.
Y es tan simple:
ya no estás.
Hay solamente
esta larga conversación conmigo.
Y el silencio,
como siempre,
tiene la última palabra.