Seré otro número dentro de una estadística, otro \"así es la vida\", otro cuerpo al que hay que levantar de la calle.
Cuanta tranquilidad.
Fui el libro que solo hojeron, la brisa que jamás notaron y el idioma intraducible.
Todo eso ya no importa.
Grité todos los días y nadie escuchó, ahora me quiero ir en completo silencio.
Solo estoy tachando los doce días que faltan, ansioso de ungir mi alma con un puñado de pastillas, lo último que quisiera escuchar es esa canción que me mantuvo luchando e imaginar una vez más que estoy en el fiordo.