Rostros dónde la tristeza
va marcando rumbo fijo
decadencia en amasijo
desesperanza y hastío
hacia donde ni el intento
del sentimiento más vivo
logra romper las cadenas
de tanto odio reprimido.
Cada noche es un calvario
y no hablar del día a día
que con esperanza viva
buscamos cada bocado
rezando para que al cabo
de la hora de comida sirva
cuando la comamos.
Desesperado calor,
oscuridad por doquier
no hay hora para poner
al menos ventilador.
El sudor baña los rostros
niños, ancianos y todos
hundida en desasosiego
me duele toda mi gente
sean vecinos o parientes
Me duele un país entero.