Ya no pienso más en ti,
y si lo hago,
ya no lloro como ayer.
He llegado a concluir,
que, hace un tiempo atrás,
ya he perdido la ilusión.
He aceptado, pues,
que ya no puedo contar,
con el respaldo de tu amor.
Me haré la tonta idea,
a no buscarte más,
pues tu amor no está.
Ya no pienso más en ti,
al fin he logrado no estar,
pensando constantemente en ti.
He aprendido a vivir,
con el sabor amargo,
de tu ausencia y de tu despedida.
Si tú pudiste prescindir de mí,
si dejaste aquí lo que te ofrecí,
no pienso ya más en ti.
Y si lo hago,
no lloro,
como lo hacía ayer,
pero algún día, lo haré