¡MI GUADALAJARA, MI BUGA LA SEÑORIAL!
Ah... ayayay... ayayay... ayayay...
Mi Guadalajara, ciudad de tantos amores,
mi Buga la señorial.
La aurora de mis sueños, mi solaz y peregrinar...
Tus calles, pintura de sueños,
portones de mi soledad.
Tus plazas guardan recuerdos,
mis pasos de juventud,
y una canción escondida que todavía tiene
¿A dónde te has ido, chicuela,
colegiala de dulce mirar?
Tu ventana es recuerdo de ausencias
donde me suelo escampar.
Y a tu ventana hoy le vuelvo...
hoy le vuelvo a cantar,
al compás de tus pasos de niña,
campanas con su repicar
Se queda mi mocedad, atrapada en el tintero;
a veces la vuelvo a cantar,
entre recuerdos y versos.
Viven sus viejas metáforas
de aquel amor colegial,
el que todavía despierta
cuando vuelvo a recordar.
Mis versos son el refugio
de lo que no se puede negar:
que hay amores que en la vida
nunca dejan de soñar.
¡Ay, mi Guadalajara, mi Buga la señorial!
Por tus calles van mis pasos
como quien vuelve a rezar.
Ya no encuentro los caminos
que aprendí para soñar...
Pero mi alma peregrina
te vuelve siempre a buscar.
Mi río Guadalajara,
espejo de chiquilladas,
¿dónde se fueron los peces de mi libre fantasía?
Hoy eres solo un hilillo,
un rastro de agua sombría,
ahogado en la indiferencia
que fue borrando tu vida.
El esmog robó tu cauce,
la inconsciencia tu memoria,
y así va perdiendo el pueblo
sus raíces y su historia.
Las campanas siguen vivas...
ah... la Basílica también...
pero hay voces que se fueron sin decir...
cuándo ni quién
Ayayay...
con lágrimas en mis ojos...
Ayayay...
mi Buga la señorial...
Mi Guadalajara de niño:
¡mi poema te vuelve a soñar!
Ah... ayayay... ayayay...
mi Buga la señorial...
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos