Mis ojos no aprendieron a guardar tu figura,
tu cuerpo de jabón, tu canción , tu mirada.
Te imagino lejana, entre ajenos abrazos,
te lloro en el silencio, esperando tu cara.
Te veo como un río que se va a otros mares,
llevándose consigo mi pasajera risa,
con ella tu cintura y tu aliento de trigo,
tu perfume en la noche, mis caricias, mi nada.
Mi amor anclado a ti te sostiene en mi pecho,
como el mejor recuerdo de frutales y cielo,
se guarda tu sonrisa flotando entre mis dedos,
me despido de ti pero tu aquí te quedas.