Carlos Gómez

LA DESPEDIDA

Mis ojos no aprendieron a guardar tu figura,

tu cuerpo de jabón, tu canción , tu mirada.

Te imagino lejana, entre ajenos abrazos,

te lloro en el silencio, esperando tu cara.

Te veo como un río que se va a otros mares,

llevándose  consigo mi pasajera risa,

con ella tu cintura y tu aliento de trigo,

tu perfume en la noche, mis caricias, mi nada.

Mi amor anclado a ti te sostiene en mi pecho,

como el mejor recuerdo de frutales y cielo,

se guarda tu sonrisa flotando entre mis dedos,

me despido de ti pero tu aquí te quedas.