Entre la hiedra
se oculta
un pajarillo anodino.
Y si prestas atención
se escucha
su débil y apagado
trino.
Gorjea al cielo encarnado,
y al sol que huye
tras la línea del horizonte
hasta quedar escondido.
Clamando con amargura,
a un dios invisible,
su triste sino.
Canta a un amor
imposible.
A los sueños rotos.
A un amor que
lacero su corazón,
dejándolo mortalmente
herido.
Canta a la oscuridad
que se aproxima,
con exiguas fuerzas
y piar dolorido.
Sin ofrecer mayor resistencia,
a su trágico destino,
entonando dulces sonidos
canta el estornino.
Canta a la muerte,
que con figura
de imponente rapaz,
sombría acecha,
sobre un arbusto
de espino.
Y en sus últimas
horas canta y canta
el infeliz...
pajarito anodino.