En cada pensamiento negativo
que a veces por la mente se me cruza;
recuerdo aquella voz, que muy segura,
cambiaba mi flaqueza en estoicismo.
Igual que gran farol en mi camino
de mi alma desterró temor y duda;
y siempre fue coraza que en mis luchas
forjó de mi carácter sus principios.
El fue de mis soñares el Mecenas
y fue de mis ideas gran maestro;
y supo con cariño y con paciencia
brindarme con amor sabios consejos;
¡que han sido luminarias de mi senda
que brillan con el brillo de su ejemplo!
Autor: Aníbal Rodríguez.