S Esteban Esquivel

Concepción: Memorias de un refugio.

Conchita, refugio de mis noches sin aparente final.

Noches largas, encendidas en un silencio que no se apaga,
que no se extingue, que no se detiene. Noches sin tiempo.
Noches incontenibles que persuaden a la oscuridad
de empaparse de mí y confundirme con el abismo,
en un clamor que se pierde en la distancia.

Conchita, no me olvidaré de ti,
del amor que me tuviste y del miedo que
te provocaba quererme.

Sentías en mis manos los vestigios de la oscuridad,
el temblor de las madrugadas sin sueño,
la ceniza de incendios que nadie veía,
y en mis ojos el inconfundible silencio
del que tanto te costaba curarme,
del que tanto me costaba sobrevivir.

Todavía encuentro tu nombre
donde la tristeza aprende a callar;

hasta que la oscuridad me nombra suyo.