Recuerdo haberte dado
una linterna, para que pudieras
regresar a casa, entre tanta
oscuridad… tú saliste alumbrada,
conociendo sin dudar… lo que era
ser invencible.
Ahora ya no estás más aquí,
te perdiste en la penumbra,
dejando atrás mi regalo,
puedo ir a buscarte y salvarte
del miedo, pero tú no me llamas.
Sonreías… a pesar de estar apagada,
mi único recuerdo de ti… fue estar
los dos unidos, con las nubes
sollozando, no entendía que esto
era un adiós, yo solo pensaba que
te vería mañana.
¿Y dónde dejaste la linterna?
Talvez se apagó… por falta de energía,
yo trato de buscar una lógica a tu
huida, quizás estés buscando
mariposas o… terminaste siendo
una de ellas.