Noa Subin

El alma poética de México

EL ALMA POÉTICA DE MÉXICO

 

En México, la poesía no se recita, se vive;

no se escribe, se siente en la sangre,

en el ritmo, en el alma de nuestra gente.

Se desborda en el color de cada pueblo,

en la ofrenda que honra, en el rezo que advierte.

 

La encuentras en el eco del mariachi vibrante,

en la voz de la vendedora, clara y persistente.

En el trazo del muralista, audaz y gigante,

en el bordado que cuenta leyendas, eternamente.

 

No necesita un atril ni un silencio solemne,

se manifiesta en la risa que rompe la tarde.

En el pan recién hecho, en el aroma que adviene,

en la devoción sincera que al cielo se expande.

 

Se siente en la sangre, heredada de siglos,

en el corazón que late con fuerza ancestral.

En el ritmo cadencioso de bailes y sigilos,

en la palabra franca, profunda y leal.

 

Se manifiesta en el alma, esa llama que arde,

en la pasión por la vida, por el arte, por la unión.

En la calavera que ríe, en la flor que arrebate,

en la historia que vive, en cada celebración.

 

En México, la poesía es el aire que se respira,

la fuerza que nos une, el latido común.

No es solo un verso escrito, es la vida que inspira,

el alma que se entrega, de principio a fin.