Alma_Segura

Alma del alma

Mientras el sonsonete furtivo de las olas

se escondía en el canto de los pájaros,

el viejo acantilado asomaba sus fauces 

invisibles y su caída libre.

 

Los versos de mi mesa susurraban tu nombre,

con destellos, relámpagos, mayúsculas,

en luces desbocadas, en estruendo, 

en escultura.

 

Nunca te imaginé, siempre estuviste aquí,

como si fuéramos siameses, 

piezas de una sola vajilla.

 

Eso es porque mis sueños nunca escuchan,

porque en el fondo habito tu mirada,

que nunca ha sido frágil.

 

Revolví los papeles, la puerta de mi alma:

No quiero entrar sin ti…

Vé tú primero, quiero verme en tus ojos,

quiero ver lo que siempre te

incita a abandonarme…