77 VUELTAS AL SOL…
No quiero hablar de mí, quiero expresar una verdad innegable
He llegado hasta aquí, gracias a Dios
Mi vida es una historia increíble, apasionante, bendecida
He caminado mil soles, mil sueños, 77 inviernos
Miles de estrellas me han visto llorar
Viviendo entre espinas y entre flores
He bailado y he cantado a la vida… A MI MANERA
Dios vino a mí, pero no lo escuché
Hui, me escondí, corrí, me caí, me levanté
Me equivoqué y me perdí en mis miedos
Mis noches eran pesadillas que se convertían en lágrimas
Pero un día desperté, y vi la luz, y bailé y canté
Y mi espíritu se encendió
Mi vida eran muchas hojas en blanco
Y en la última hoja escribí… FIN
Quise comenzar una historia
Porque solo Dios me conocía
Y todo lo triste que yo no quería recordar, Él lo borró
Volví a bailar y a cantar en un salón de nubes y rosas
Tenía en mis brazos mis tres hijos pequeños
Yo les cantaba arrullos, yo les contaba mi historia
Y les dije con una alegría inmensa
Me casé luciendo un vestido blanco… de perlas
Su papá me coronó de Reina… Sólo para él
Mi hijo Julio me preguntó: ¿Dónde estábamos nosotros, mamá?
Y los miré en un espejo… Mis hijos ya habían crecido
Mario ya se había casado con su esposa Hilda
Me dieron dos hermosos nietos: Ylsse e Issac
Cecy salió del espejo y me dijo:
Mamá, papá nos pidió que te cuidáramos
Y yo, plena de amor conteste; conteniendo una lágrima
Le dije: Gracias hija mía. Lo han hecho muy bien
Y caí en la cuenta, que esa es mi historia
Y seguí cantando, y seguí bailando
porque la luz que iluminó mi espíritu es Dios
Él caminó conmigo
Mil soles, mil sueños, 77 inviernos
Me llevo a conocer la felicidad completa
Y yo cantaba: Tengo un Dios
Tengo un Dios que todo lo puede y me da lo que le pido
Y yo bailaba, porque el Espíritu de Dios estaba conmigo
Él iba por delante abriendo mis veredas
Y me dijo: Vas conmigo, no vas sola
¡Gracias mi Dios!
Por las 77 vueltas al sol
¡aun bailo y aun canto!
Alicia Pérez Hernández... México
No es la pluma la que escribe, es el alma
Todos los derechos reservados©
Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.
Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.
Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel, y a veces una arpía.
Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.