Desde el punto de vista psicológico, este efecto nos permite esculpir las actitudes y el rendimiento de las personas con las que nos relacionamos. Esto es así, porque de forma inconsciente nos miramos en las expectativas de los demás como si fueran nuestro espejo. Así funciona en esencia la ley del espejo. Aplicada al mundo de la empresa la ecuación sería: Trátame como un empleado de tercera y me comportaré como tal. Trátame como uno de primera y seré uno de ellos. Dicho de otro modo: las creencia y expectativas de una persona afectan de tal manera a otra, que esta última tiende a confirmar las expectativas depositadas.