📜 Rubén Darío, el cisne y la llama
Maestro de la forma y del temblor,
Rubén, tú fuiste cisne y llamarada.
Tu verso es una espada delicada
que corta el tiempo y canta el esplendor.
Modernidad vestida de diamante,
ritmo que danza con la flor del vino.
Tu alma fue jardín y sol divino,
y tu palabra, un dios palpitante.
Hoy te invoco, Darío, como altar.
Tu métrica aún respira entre las ruinas.
Tu voz es manantial que no se apaga.
Y yo, que soy poeta sin lugar,
te nombro como quien al cielo inclina
su verso, su dolor, su última daga.
Annabeth Aparicio de León
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